Hasta ahora, los únicos restos que teníamos de ellos eran unos pocos dientes aislados, un fragmento de mandíbula hallado en el Tíbet y la pequeña falange de un dedo meñique, lo justo para saber, gracias al análisis de ADN, cuál fue su ascendencia y parentesco con los humanos actuales, pero del todo insuficiente para conocer sus costumbres, sus habilidades, su comportamiento, sus sociedades… A día de hoy, los denisovanos siguen siendo un enigma científico sin resolver. Pero un excepcional hallazgo llevado a cabo por un equipo multidisciplinar de la Academia China de Ciencias y recién publicado en dos artículos diferentes de la revista ‘Nature’ ( aquí y aquí ), ha permitido, por primera vez, atisbar cómo vivían los que son,… Ver Más