Video- Dice por primera vez los líderes de las pandillas sienten temor ante la llegada de tropas extranjeras

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Edwin Paraison, presidente de la Fundación Zile (Isla), afirmó que por primera vez los cabecillas de las estructuras criminales en Haití están sintiendo miedo, lo cual se debe a la presencia de la Fuerza de Supresión de Pandillas, que incluye a 2,000 soldados salvadoreños.

“Por primera vez he notado que el miedo comienza a apoderarse de ellos, y las últimas informaciones indican que ha habido desbandadas entre las estructuras criminales, especialmente en la pandilla dirigida por Joseph Wilson, conocido como Lanmo Sanjou”, explicó Paraison durante una entrevista en el programa D’AGENDA. También mencionó que lo mismo está ocurriendo en la banda delincuencial liderada por Claudy Celestin, conocido en el bajo mundo como Chen Mechan.

“La Fuerza de Supresión de Pandillas, con el nuevo apoyo de las tropas salvadoreñas, se ha concentrado en esa zona desde Croix-des-Bouquets, donde ocurrieron los incidentes con los cuatro técnicos salvadoreños desaparecidos, hasta Canthier y Font Parisienne, estableciendo una presencia permanente que frena sus actividades criminales diarias”, detalló.

Paraison recordó que los miembros de esas organizaciones delictivas obtienen dinero a través de peajes y extorsiones a pequeños y medianos empresarios en todas esas áreas.

“El ministro de Defensa de la República Dominicana, Teniente General Carlos Antonio Fernández Onofre, presentó en la Agenda Semanal un informe sobre cuánto deben pagar los contenedores y camiones de productos dominicanos, y también el presidente de la Federación Dominicana de Comerciantes, Iván de Jesús García, reveló que deben pagar a las bandas US$5,000 semanalmente”, recordó Paraison.

Afirmó que lo expresado por el alto oficial dominicano y el empresario comercial se refiere a un comercio transfronterizo que se realiza en la carretera internacional, pero a nivel interno es mucho más intenso, ya que la extorsión ocurre diariamente, lo que encarece aún más los precios que deben pagar los consumidores, dado que los peajes que abonan a los delincuentes son finalmente trasladados a los compradores.