Un nuevo estudio revela que las enanas blancas, los densos cadáveres de estrellas similares al Sol, no solo brillan en blanco o azul, sino que pueden ser verdes, rosas o amarillos. El secreto está en la química de sus atmósferas, capaz de alterar los colores que normalmente asociamos a la temperatura de una estrella. El Universo acaba de añadir nuevos colores a su paleta. No se trata de estrellas recién nacidas ni de exóticos astros de una galaxia lejana, sino de los restos de estrellas ‘corrientes’ y que hace mucho tiempo agotaron su combustible. Las conocemos como enanas blancas y se calcula que entre el 95 % y el 97 % de todas las estrellas conocidas terminarán su ciclo de… Ver Más