El CEO de LinkedIn se marcha tras 18 años en la empresa: Microsoft quería que volviese al trabajo presencial en la oficina

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Ryan Roslansky, CEO de LinkedIn, anunció su salida de la compañía después de 18 años trabajando en ella y seis al frente de la red social. El motivo de la marcha reside en la obligación de tener que trabajar de forma presencial y a tiempo completo en la sede de Microsoft en Redmond (Washington, Estados Unidos), un traslado que ha rechazado para no alterar su arraigo y vida familiar en el Área de la Bahía de San Francisco. Satya Nadella, CEO de Microsoft, confirmó la noticia en un comunicado , así como que Roslansky continuará en la empresa hasta finales de año como asesor directo. Durante la etapa de Roslansky como consejero delegado, la red social profesional creció de 700 millones a 1.300 millones de usuarios globales. «Sé lo que se necesitaría para que yo liderara bien la siguiente etapa de este trabajo: estar en Redmond de tiempo completo, todos los días», explicó Roslansky de forma sincera en una publicación de LinkedIn , «pero mi vida y la de mi familia están aquí, en el Área de la Bahía». También argumentó que su esposa «dedica su tiempo a más organizaciones locales» de las que él puede seguir y que su hija menor acaba de comenzar el instituto. Por ello, concluyó: «Lo pensé durante mucho tiempo. Es la decisión correcta. Ahora el trabajo pasa a manos de líderes que están preparados para llevarlo más lejos. No puedo esperar a ver lo que harán con él». Nadella elogió su labor subrayando que «Ryan deja la organización en una posición sólida» y agradeció sus «extraordinarias contribuciones a LinkedIn y Microsoft», destacando su claridad de pensamiento y recordando que durante casi dos décadas perfeccionó la forma en la que profesionales de todo el mundo encuentran un empleo y desarrollan sus carreras. Asimismo, confirmó que Dan Shapero relevará a Roslansky como CEO de LinkedIn y reportará la situación de la plataforma directamente a Nadella. Las exigencias de abandonar el teletrabajo suponen una forma de «despido disfrazado» para los trabajadores, pues el 28 % de los empleados a distancia afirma que se plantearía dimitir si le obligasen a trabajar en la oficina de forma presencial, según un informe de BambooHR . El estudio también advierte que imponer la presencialidad a empleados insatisfechos puede provocar fugas de talento y dañar la capacidad de innovación de las plantillas.