En Houston cuesta recorrer un tramo de calle sin tropezarse con una campaña que lo ocupa hoy casi todo: la radio del coche, las pantallas y los anuncios en esas enormes autopistas en las que se pasan horas y horas al volante. Lo que está en juego en esta batalla es uno de los dos escaños de Texas en el Senado de Estados Unidos , pero la guerra es mucho mayor. Para los republicanos supone defender una fortaleza que durante toda una generación pareció blindada. Para los demócratas, demostrar que su eterno avance en este estado puede desembocar por fin en algo que no consiguen desde 1994: ganar una elección estatal. Treinta y dos años después, Texas conserva intacta buena… Ver Más