Probamos el nuevo REDMI Note 17 Pro Max 5G: Xiaomi lo apuesta todo a la batería

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Lo sabemos. Xiaomi es como una apisonadora que no sabe lo que es pisar el freno. La compañía asiática, que irrumpió en nuestras vidas con el objetivo fundacional de democratizar la tecnología de alta calidad ofreciendo especificaciones de infarto a precios de derribo, acaba de marcar un nuevo hito en el calendario tecnológico global. Los datos hablan por sí solos: su exitosa familia REDMI Note ya ha superado la friolera de 500 millones de unidades vendidas en todo el mundo. Y para celebrarlo, la maquinaria de Pekín acaba de poner sobre la mesa la nueva serie REDMI Note 17, coronada por primera vez en su dilatada historia por un modelo «Pro Max». El mensaje no puede ser más ambicioso: «Creado para durar». Porque en Xiaomi quieren que enterremos de una vez por todas el nefasto concepto de la obsolescencia programada. Y para ello, nos prometen una nueva familia de terminales que aguantarán el paso de los años tanto por fuera, con el uso de arquitecturas internas y materiales casi irrompibles, como por dentro, garantizando hasta seis años de actualizaciones de seguridad y fluidez de software. En ABC hemos querido comprobar de primera mano si todo este despliegue de músculo técnico es real o simple humo de marketing, y por eso hemos sometido a una prueba intensiva durante un par de semanas al flamante REDMI Note 17 Pro Max 5G, la auténtica estrella de este lanzamiento y el primer modelo con este apellido en la historia de la familia. De momento, solo hemos destripado y analizado en profundidad a este «hermano mayor»El resto de los modelos de la serie (el Pro, el 5G y el estándar) aún están esperando su turno en nuestra mesa de pruebas. Aunque hay que reconocer que este «Max» ya nos ha dado muchísima tela que cortar. Al sacar el REDMI Note 17 Pro Max 5G de la caja, la primera impresión es contundente. No es un teléfono apto para manos pequeñas, ni mucho menos. Con un peso de 225,1 gramos y unas dimensiones imponentes para albergar su panel de 6,83 pulgadas, está justo en el límite de tamaño que permite llevarlo, aunque no cómodamente, en el bolsillo de los pantalones. Xiaomi ha construido un auténtico tanque, y blindado para más señas. De hecho, incorpora la certificación de calidad ‘Titan Quality’ de 5 estrellas de TÜV SÜD y unas espectaculares certificaciones de resistencia al agua IP66, IP68, IP69 e IP69K]. ¿Qué significa esto en el crudo mundo real? Pues que puedes sumergirlo hasta 2 metros de profundidad durante 72 horas, tirarlo contra una losa de granito desde 3 metros de altura gracias a su cristal Corning Gorilla Glass Victus 2, o someterlo a chorros de agua a presión… y el terminal te seguirá funcionando como el primer día Su pantalla, todo hay que decirlo, es una verdadera gozada visual. Hablamos de un panel CrystalRes AMOLED a resolución 1,5K, con una tasa de refresco adaptativa de 120 Hz. Pero lo que realmente destaca son sus 3.500 nits de brillo máximo. Durante estos quince días, lo hemos usado a pleno sol de mediodía en exteriores y la pantalla se dejaba leer con toda claridad. Además, su acabado trasero «Blanco Fotoactivo», fabricado en fibra de vidrio y exclusivo de este modelo, nos ha parecido una genialidad: bajo la luz ultravioleta pasa de un discreto blanco nube a un cálido tono rosa anaranjado que atrae todas las miradas. Si por algo pasará a la historia de la telefonía este terminal es por su colosal e inédita batería de silicio-carbono de 9.210 mAh. Una auténtica locura tecnológica que no tiene precedentes en su segmento. En nuestra experiencia de uso diaria, empleando el GPS de forma intensiva, jugando, navegando, y grabando vídeos en 4K, hemos superado holgadamente los dos días y medio, rozando los tres días sin necesidad de acercarnos a un enchufe. Y cuando por fin lo hemos hecho, su tecnología HyperCharge de 100W te lo resucita para todo un día en apenas 20 minutos de carga. Es más, hemos empleado su útil carga inversa de 27W para revivir unos auriculares inalámbricos y el móvil de un compañero que estaba en las últimas; pura magia de supervivencia. Pero no es oro todo lo que reluce. En nuestras pruebas hemos notado que el procesador, un Snapdragon 6 Gen 5, hace un trabajo digno, pero queda claro que es el eslabón más débil de la cadena si le exigimos un alto rendimiento en la multitarea. A esto hay que sumarle una de las grandes críticas que ya inundan la red y que nosotros compartimos de lleno: el odioso bloatware. Pagar casi 600 euros para que, al encenderlo por primera vez, el sistema HyperOS 3 te lance a la cara una avalancha de aplicaciones preinstaladas y juegos que no has solicitado, resulta un lastre pesado que, en nuestra opinión, Xiaomi necesita solucionar con urgencia. En el siempre exigente apartado fotográfico, la cámara principal de 50 megapíxeles (apertura f/1.5, lente 6P y estabilización óptica OIS) es un verdadero portento. Los retratos que hemos capturado lucen realistas, los colores vibran y el detalle es más que correcto, destacando un excelente manejo de la luz en entornos muy oscuros. Las herramientas de inteligencia artificial integradas, como el asistente AI Erase Pro, AI Glare Removal o el espectacular Circle to Search de Google Gemini, funcionan con la precisión de un reloj suizo, demostrando que la IA ha llegado para quedarse y facilitar la edición al vuelo. Pero todo se derrumba al llegar al sensor ultra gran angular. Resulta difícil de entender por qué Xiaomi ha decidido montar una pobre óptica secundaria de tan solo 8 megapíxeles en pleno año 2026 y moviéndonos en estos rangos de precios. Si miramos lo comparamos con otros pesos pesados de la gama, como el Nothing Phone (4a) Pro o el popular Google Pixel 10a, la experiencia global fotográfica de sus rivales se muestra mucho más equilibrada y muy superior en rango dinámico Incluso si lo enfrentamos a terminales de su propia familia presentados hace unos meses, como la estupenda Xiaomi 17 T Series, las carencias a la vista. Recordemos que el Xiaomi 17T viene armado hasta los dientes con un potentísimo procesador MediaTek Dimensity 8500-Ultra y un sistema fotográfico co-diseñado junto a la mítica marca Leica, incluyendo sensores mucho más masivos y de mayor calidad. Aunque, todo sea dicho, los 6.500 mAh de batería del modelo 17T palidecen frente al monstruoso reactor de 9.210 mAh del nuevo REDMI. Dicho todo lo cual ¿Vale realmente la pena comprar este terminal? Es ciertoque, por un lado, el REDMI Note 17 Pro Max 5G es un dispositivo brutal, que nos permite olvidarnos del cargador durante días y llevar encima un teléfono capaz de resistir casi a todo. En esos aspectos, creemos que no hay nada mejor en el mercado. Ahora bien, si lo que queremos es tener el chip más potente y rápido del barrio, o la cámara secundaria más nítida, es muy probable que su precio de salida resulte un tanto ambicioso. El dispositivo parte de los 599,99€ (8+256 GB) y llega hasta 649,99€ (8+512 GB).