«Ningún día es igual a otro; cada mañana tiene su milagro especial, su momento mágico». Lo dice Paulo Coelho en su conocida novela ‘A orillas del río Piedra me senté y lloré’. Y aunque el autor brasileño no pensaba precisamente en geofísica cuando escribió esas palabras, difícilmente podrían resultar más apropiadas para describir lo que un equipo de investigadores de la Universidad de Alberta, en Canadá, acaba de descubrir y publicar en ‘Nature’: que, literalmente, ningún día es exactamente igual a otro. O, dicho de una forma mucho menos literaria: la velocidad de rotación de la Tierra cambia constantemente y, con ella, cambia también la duración de los días. No mucho, apenas unos pocos milisegundos a lo largo de décadas…. Ver Más