Larry, 98 años, cuenta su experiencia con un Tesla autónomo: «He tenido más de 100 vehículos, y esto magia y un verdadero deleite»

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Con 98 años de edad y más de 80 al volante, Larry es uno de los privilegiados que ha vivido en su propia piel la evolución de la industria automovilística. Su primer coche fue un Ford Modelo A de 1931, un vehículo puramente mecánico y muy alejado de los automóviles modernos. Ahora, sus desplazamientos diarios transcurren a bordo de un Tesla Model Y, uno de los modelos de conducción autónoma de la empresa de Elon Musk. El anciano, de 98 años, explica cómo se ha adaptado a la movilidad eléctrica en una entrevista con el canal de YouTube TFLEV . Aunque no se considera un experto en tecnología, Larry asegura que el aprendizaje del sistema fue «muy sencillo». Tras probar «más de 100 vehículos» a lo largo de su vida, la automatización le permite disfrutar del trayecto sin preocuparse por nada más. Entre los coches que ha tenido Larry, figura el clásico Ford Mustang de los años sesenta y el BMW Serie 7 que condujo durante diez años. «Mi primer coche fue un Ford Modelo A de 1931, un descapotable que era una chatarra, pero estaba en segundo de secundaria y me llevaba a donde necesitaba», relató el veterano conductor. Algunos aspectos de los vehículos eléctricos le generaban dudas igual que a millones de conductores que nunca han conducido un coche de estas características. Una de ellas, era acerca de las complicaciones que puede suponer el proceso de carga. Pero, al completar un trayecto de 640 kilómetros, comprobó que la experiencia era muy fluida. « Solo tuvimos que parar 25 minutos para darle una carga extra ; el coche te lleva directo, no quiere que te quedes sin batería y te aparca marcha atrás en el cargador», detalló Larry, «solo lo enchufas, lo desenchufas y te vas; no tienes que sacar la tarjeta de crédito ni llamar a nadie». Después de usar la conducción asistida durante unos meses, el estadounidense tiene claro que el Tesla Model Y cumple con lo que ofrece, pues no cometió ningún error de navegación e, incluso, se paró al detectar a una ardilla cruzando la carretera. «Ya no quiero mirar en cada intersección para ver si está despejada ni si hay alguien detrás», aseguró después de 80 años al volante, «este aparato hace tan buen trabajo que estoy relajado al 100 %». También destacó la capacidad de aceleración del vehículo, que es capaz de llegar hasta los 100 km/h en apenas tres segundos. «Para alguien de 98 años, esto es un verdadero deleite, es magia» , concluye.