Tanto el colonialismo como su moderna declinación, el neocolonialismo, están de moda. Trump lo práctica como si todo fuera Venezuela, Dinamarca o Canadá. La cuestión alimenta el discurso académico más ‘wokista’. En África sirve incluso de excusa «liberadora» para la serie de golpes militares que, con respaldo de Moscú, han arrasado con incipientes democracias. El Gobierno de España también aspira a «descolonizar» los museos públicos. En los intensos debates en curso, desde Gaza hasta Ceuta, resucitar el pasado colonial se ha convertido en una carga de profundidad, hábilmente utilizada por aquellos que buscan un orden global alternativo a Occidente. De ahí el empeño de interpretar la historia como una lucha permanente entre Norte y Sur. Un pulso brutal en el… Ver Más