Afganistán vuelve a expedir pasaportes, aunque abandonar el país sigue siendo una tarea extremadamente arriesgada. Los centros de tramitación, sobre todo el de Kabul, se han convertido en objetivo del Estado Islámico y acentuado la sensación de terror y derrumbe en una población que se enfrenta a la severidad del régimen, la debacle del sistema bancario y el hambre, hasta el punto de que ahora mismo sustenta su supervivencia en el trueque y la ayuda del Programa Mundial de Alimentos y otras organizaciones.
Tras la reapertura de las oficinas de pasaportes el pasado día 18, cientos de personas hacen cola a diario en espera de sus documentos. Muchos llegan de madrugada. No quieren volver de vacío a sus casas tras una… Ver Más
