El ensayo, de acuerdo con las informaciones del Ministerio de Defensa ruso, ha tenido lugar en el mar Blanco y el disparo del cohete se ha efectuado desde la fragata Admiral Gorshkov contra un objetivo no especificado situado en tierra a 350 kilómetros de distancia, en la costa del mar de Bárents.
Putin aseguró en 2018 que el Tsirkón «es capaz de volar a una velocidad nueve veces mayor que la del sonido, tiene un alcance de más de mil kilómetros y puede golpear tanto objetivos terrestres como marítimos». La velocidad considerada hipersónica debe ser cinco veces superior a la del sonido, por encima de los 5.000 kilómetros por hora.
Las pruebas de este cohete comenzaron en marzo del año pasado, declaró entonces el ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigú. Sin embargo, la misión de realizar los ensayos en su escenario real de utilización le ha correspondido a la fragata Admiral Gorshkov adscrita a la Flota del Mar Norte. Este navío deberá lleva a cabo tres disparos más con el Tsirkón para terminar completamente de afinarlo.
Otros dos misiles en servicio
Después, probablemente en agosto, los lanzamientos se harán, por primera vez desde un submarino, desde el sumergible Severodvinsk. Pero el primer barco de guerra ruso que zarpará equipado ya con estos misiles ultraveloces será la fragata Admiral Golovko.
El mes pasado, Putin dijo que otros dos misiles hipersónicos, el Avangard y el Kinzhal ya han entrado en servicio. El país eslavo lleva años embarcado en un proceso de rearme general y modernización de sus arsenales, incluidos los nucleares. Sin embargo, como señalan en el Kremlin, tal política no contradice los términos del Tratado reducción y limitación de armas nucleares Nuevo Start, firmado por Rusia y Estados Unidos en 2010, y prolongado este año para cinco años más, tras la llegada a la Casa Blanca de Joe Biden. Después de su reciente encuentro en Ginebra con Putin, los dos países se proponen pactar un nuevo marco de «estabilidad estratégica».