Ebrard y Blinken pretenden engrasar las relaciones entre ambos países, lastradas por recientes comentarios del presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador
, en los que acusaba a EE.UU. de intervencionismo.
Presión en la frontera
Los políticos abarcaron asuntos como la coordinación de políticas migratorias, la seguridad y democracia. En todo caso, el eje central del encuentro fue la cuestión migratoria, debido a la crisis que sufre la frontera sur estadounidense por las cifras récord de personas que tratan de ingresar en el país.
En este sentido, Blinken y Ebrard trataron el desarrollo económico en Centroamérica para conseguir una migración ordenada, segura y regular en la región.
En cuanto a la seguridad, sigue preocupando la violencia que azota México, que registró en abril 2.370 asesinatos. Por último, se abordó la cooperación ante la pandemia de Covid-19 y un reparto global de vacunas.