La cuestión va más allá, ya que según ‘The Daily Mail’, que cita una fuente anónima, el «premier» habría dicho el año pasado que prefería ver miles de cadáveres amontonados que ordenar otro confinamiento de la población. «No más jodidos confinamientos, dejemos que los cuerpos se apilen por miles», habría dicho Johnson durante una reunión en el mes de octubre, antes de imponer un nuevo confinamiento en noviembre. Fuentes de Downing Street aseguraron que esta es una «nueva mentira» contra Johnson, mientras que el ministro de Defensa, Ben Wallace, negó las acusaciones diciendo que «no es cierto, ha sido categóricamente negado por prácticamente todo el mundo» y afirmó que «ahora estamos entrando en una especie de capítulo de comedia con estas historias de chismes» en las que «fuentes no identificadas por asesores no identificados hablan de eventos no identificados», algo que «no es serio». Sin embargo, tanto el partido Laborista como los nacionalistas escoceses ya han pedido a Johnson que de explicaciones sobre el tema en el Parlamento «cuanto antes».
Esta nueva polémica se suma a la provocada por un post del blog de Cummings publicado el pasado viernes, en el que el exasesor de Johnson, que se vio envuelto en una polémica cuando se saltó el confinamiento durante la primera ola de la pandemia, lanza fuertes acusaciones contra el que fuera su jefe sobre otros asuntos, como rencillas internas y la renovación «inmoral y posiblemente ilegal» de su piso en Downing Street con donaciones del partido Conservador, y se ofrece a entregar correos electrónicos y mensajes de Whatsapp que las prueban. «La forma adecuada de manejar estos asuntos es a través de una investigación parlamentaria urgente sobre la conducta del gobierno durante la crisis del Covid, que debería contar con pruebas de todos los actores clave bajo juramento», escribió Cummings. Esta publicación fue su respuesta a Johnson después de que este apuntara que Cummings fue quien filtró unos mensajes de texto entre el «premier» y el empresario ‘brexiter’ James Dyson, a quien pidió ayuda para fabricar ventiladores al inicio de la pandemia y al que, según las revelaciones, habría prometido ventajas fiscales a cambio, por lo que el Partido Laborista ha pedido una investigación. Johnson defendió en el Parlamento que cualquier primer ministro habría, como hizo él, «removido cielo y tierra» para permitir «que ciudadanos de este país tuvieran los ventiladores necesarios».
Gavin Barwell, quien fuera jefe de gabinete durante el gobierno de Theresa May, consideró en declaraciones a ‘Times Radio’ que la nueva guerra entre Cummings y Downing Street «tiene el potencial de ser un problema extremadamente desestabilizador», sobre todo de cara a las elecciones locales del próximo 6 de mayo.
