La Policía que trabaja para la Fiscalía Nacional Antiterrorista (FNA) sospecha que Jamel G. pudo recibir apoyo de tres posibles cómplices: su propio padre, en cuyo domicilio residía el asesino, una persona no identificada que acogió al criminal a su llegada ilegal a Francia, en 2009, y un amigo con el que Jamel estuvo hablando por teléfono minutos antes de asesinar a la funcionaria de policía.
La Policía tiene pocas dudas del carácter terrorista, islámico, del asesinato de Stéphanie M. Se inscribe en una larga serie de crímenes islamistas de la misma naturaleza: ‘lobos solitarios’, radicalizados a través de internet, consuman en solitario o con algunas ayudas los asesinatos ‘sugeridos’ por la galaxia yihadista: matar a fuerzas del orden, símbolos de la autoridad de los no creyentes en el islam.
Se trata de una amenaza criminal creciente, que escapa a la las redes convencionales de tratamiento de la amenaza islamista.
Entre 2018 y 2019 Francia expulsó a 383 de los 8.132 sospechosos de radicalización criminal, terrorista. En la actualidad, el Ministerio del Interior tiene fichados a entre 5.000 y 8.000, sospechosos de ‘tentanciones’ yihadistas. Se trata de una amenaza real y difícil de controlar: no es fácil seguir la pista diaria de varios millares de criminales potenciales.
Jamel G., el asesino de la funcionaria de policía, pertenece a otra clase de criminales: musulmanes tradicionales que se radicalizan a través de internet. Y llegan a concebir sus crímenes en solitario o con apoyos muy diversos.
Los musulmanes fichados como potencialmente peligrosos son difíciles de seguir. Los musulmanes radicalizados, en solitario, son ‘invisibles’. Jamel G. pertenecía a esta segunda categoría.
Macron y Darmanin anuncian refuerzos
Emmanuel Macron, presidente, y Gérald Darmanin, ministro del Interior, han anunciado refuerzos en todos los servicios de seguridad del Estado. De entrada, las comisarías de París y la región de Isla de Francia se encuentran este fin de semana en estado de alerta máxima.
Incluso en los barrios parisinos más acomodados, las entradas y salidas de las comisarías está controladas de manera muy estricta. Y los policías de servicio que reciben las quejas más modestas están fuertemente armados. En el departamento de Yvelines, en la periferia de París, unidades del Ejército y la gendarmería patrullan de manera muy visible las 24 horas del día.
