Primeros roces en la reapertura de negociaciones nucleares con Irán

0
Pese al avance que supone la reapertura de las negociaciones, el primer encuentro en Viena, retrasado un día por falta de acuerdo entre las partes, comienza con varios primeros roces. El secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, ha asegurado que se toma «muy en serio» que Irán haya decidido comenzar a enriquecer uranio a una pureza del 60% en respuesta al sabotaje a su planta de Natanz, del que culpa a Israel, y ha cuestionado la seriedad de Teherán en las negociaciones para salvar el acuerdo nuclear de 2015. Además, consideró que China, Francia, Rusia, el Reino Unido y Alemania, que son parte del acuerdo nuclear junto con Irán, también deben estar «unidos» en rechazar el enriquecimiento de uranio al 60%.

Blinken considera que el paso dado por Irán también «subraya el imperativo de regresar al cumplimiento mutuo» del pacto, confirma la implicación de Estados Unidos y apunta que «queda por ver si Irán se lo toma tan en serio». El presidente iraní, Hasan Rohaní, ha defendido por su parte que Irán está en su derecho de responder al «crimen» de Israel
en la planta de Natanz. Tres días después del sabotaje, en el que un número indeterminado de centrifugadoras se han visto dañadas, la República Islámica inició el proceso técnico para producir uranio enriquecido a una pureza del 60%.

La negociación se complica
Acercándose al 90% necesario para un uso militar, la República Islámica «ejerce presión sobre todos», resume un diplomático europeo. Tras un buen comienzo «es verdad que esto complica las cosas», ha reconocido al inicio de la nueva reunión de los países firmantes del acuerdo (Alemania, Francia, el Reino Unido, China, Rusia e Irán). Alemania, Francia y el Reino Unido han advertido contra una escalada, «por parte de cualquiera de los miembros del acuerdo» y han denunciado una «evolución grave (…) contraria al espíritu constructivo» de las negociaciones. «Esto demuestra que el restablecimiento del JCPOA es la única solución viable», ha escrito en Twitter el embajador ruso ante las organizaciones internacionales en Viena, Mijaíl Ulianov.

Para detener esta «espiral peligrosa», dicen los negociadores de Irán, Estados Unidos debe levantar las sanciones impuestas por el expresidente Donald Trump, quien se retiró unilateralmente del acuerdo en 2018. El JCPOA había permitido aligerar las medidas de castigo contra la República Islámica a cambio de una drástica reducción de sus actividades nucleares, bajo el control de la ONU, y este es uno de los principales temas que abordan hoy los expertos en Viena, bajo el auspicio de la Unión Europea y con la participación indirecta de una delegación estadounidense. «Los hechos de los últimos días recuerdan a cada parte que el statu quo es sinónimo de perdedor para ambos bandos» y «refuerzan la urgencia de un acuerdo», explica Ali Vaez, especialista en temas iraquíes de International Crisis Group, «está claro que cuanto más se eternice el proceso diplomático, mayor será el riesgo de que se vea obstaculizado por saboteadores o intereses mal intencionados».

Numerosos obstáculos
Consciente de este enfoque, el líder supremo iraní, Ali Jamenei, ha declarado que no permitirá que las negociaciones se alarguen «hasta la saciedad». Pero el hecho es que hay múltiples obstáculos que eliminar y que el primer paso, definir una hoja de ruta aceptable para Irán y Estados Unidos, llevará inevitablemente su tiempo, mientras Teherán reduce la distancia que resta a su sector nuclear para adquirir la materia fisible necesaria para fabricar una bomba, un detalle que no escapa a la diplomacia europea que intenta mediar en estas negociaciones. «El cielo no se nos caerá encima al día siguiente del comienzo del enriquecimiento de uranio al 60% por parte de Irán», ironiza Ali Vaez, «pero la preocupación aumentará en cuanto haya acumulado una cantidad significativa de materia».

El Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), por otro lado, ha solicitado que los países del golfo Pérsico participen en las negociaciones en Viena para poner sobre la mesa «las preocupaciones e intereses» de la región. En un comunicado, el secretario general del CCG, Nayef Falah al Hajraf, pide a los miembros permanentes del acuerdo más Alemania, que tengan en cuenta «las preocupaciones e intereses de los países del CCG para fortalecer la seguridad y estabilidad regional». En su mensaje ha señalado también que las negociaciones actuales no deben limitarse al programa nuclear iraní, sino que deben incluir «el comportamiento desestabilizador de Irán, los misiles balísticos y los drones» que los países árabes acusan a Teherán de lanzar sobre sus obre. A su juicio, el anuncio de Irán de alcanzar el 60% de enriquecimiento de uranio es un indicador «peligroso y preocupante para la seguridad de la región y del mundo», e insta a la comunidad internacional a tomar cartas en el asunto.