Según dijo ayer a ABC un portavoz de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del departamento de Estado, responsable de la diplomacia hacia América Latina, «el ministro de Exteriores de la Unión Europea Borrell parece estar insertando su opinión sobre la diplomacia hacia Venezuela sin consultar a los vecinos de Venezuela o incluso sin consultar a la mayoría de los gobiernos de la propia Unión Europea. La diplomacia es más efectiva si se acomete con consultas y de forma coordinada».
Ese mismo portavoz añadió que «como dijo el Representante Especial Abrams, no es útil que la oficina de Borrell trabaje sola. Es justo llamarlo diplomacia de cowboys». En efecto, el enviado especial de EE.UU. para las crisis de Venezuela e Irán, el veterano diplomático Elliott Abrams, dijo al diario «The Washington Post» el domingo que cree que Borrell actúa como «un cowboy», al ir por libre.
Esa comparación no es aleatoria ni casual. El embajador Abrams estaba citando unas palabras del propio Borrell, quien en mayo de 2019, cuando todavía era ministro de Exteriores de España, dijo en una entrevista en TVE que Trump y su Gabinete están actuando en Venezuela como «un cowboy que va diciendo: mira que desenfundo». En una visita a Washington, durante una reunión ministerial de la OTAN, Borrell rechazó tratar la crisis de Venezuela, aunque el Gobierno de Trump, anfitrión del encuentro, dio pie a ello. Preguntado por ABC, Borrell dijo luego que las ministeriales de la OTAN «no son un chat para hablar de los problemas del mundo».
Según ha revelado ABC, la semana pasada, después de reunirse con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, en Bruselas, Borrell despachó una misión a Caracas para negociar con Maduro y convencerle de que aplace las elecciones legislativas de diciembre seis meses. EE.UU. ha denunciado en repetidas ocasiones que no se dan las condiciones para unas elecciones, ni siquiera aplazadas. Antes, asegura la diplomacia norteamericana, el régimen debe renunciar a las prácticas lesivas de las libertades civiles y los derechos humanos que recientemente ha denunciado Naciones Unidas en un informe.
Según dicen las mimas fuentes diplomáticas estadounidenses a este diario, el plazo de las elecciones es irrelevante. Lo importante es que la votación sea libre y transparente. «El calendario es solo un factor y deben establecerse las condiciones mínimas para unas elecciones presidenciales y parlamentarias libres y justas. Los venezolanos tienen tanto derecho a elecciones libres y justas como cualquier persona en Europa», asegura ese portavoz.
