Funcionarios del Servicio Europeo de Acción Exterior que dirige Borrell justificaron ayer el gesto como parte del «del seguimiento de la reunión ministerial del Grupo de Contacto Internacional celebrada el 17 de septiembre y el Consejo de ministros de Asuntos Exteriores del pasado lunes» reuniones en las que fue reiterado el mandato que tiene Borrell para intentar ayudar a superar el conflicto venezolano. La misma fuente confirmó que la delegación ha sido enviada a Caracas «para tener contactos con todas las partes interesadas, incluyendo todas las fuerzas políticas principales, la sociedad civil y la iglesia». Sin embargo, los funcionarios europeos partieron solamente con citas establecidas con JorgeRodríguez, ministro de Comunicación y hermano de Delcy Rodríguez, y el responsable de Asuntos Exteriores, Jorge Arreaza, ex yerno de Hugo Chávez. Estos dos dirigentes chavistas son de los pocos altos responsables de la dictadura que aún no están en la lista de sancionados que tienen prohibida su entrada en la UE. Habría sido difícil de justificar que un representante de la UE acuda a reunirse en Caracas con alguien que no puede entrar en Europa.
Cuando la embajadora europea en Caracas, Isabel Brilhante, comunicó ayer a los dirigentes de la oposición democrática acerca de esta gestión, la delegación ya había salido de viaje, lo que ha sido considerado como un menosprecio. Brilhante fue amenazada de expulsión en junio por Maduro, como un gesto para obligar a la UE a aceptar su autoridad de facto, después de que 25 de los 27 países hubieran reconocido a Guaidó como presidente encargado.
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