La investigación sigue abierta y 16 personas vinculadas con el puerto permanecen en arresto domiciliario. El ministro de Interior, Mohamed Fahmi, exige respuestas concretas a la comisión de investigación y asegura que dimitirá si estas no llegan, como es habitual en la larga lista de explosiones sufridas por este país que nunca han sido aclaradas. Fahmi quiere «los nombres de los culpables responsables» de la doble explosión del martes.
Las instituciones han desaparecido de las calles y son los vecinos y los grupos de voluntarios quienes se encargan de la limpieza y de buscar alojamiento a quienes han perdido sus casas. Una imagen parecida a la que se vivió en 2006 durante la guerra entre Hizbolá e Israel cuando miles de desplazados del sur del país pasaron semanas viviendo en parques de Beirut, sin apoyo alguno de las autoridades.
La visita de Emmanuel Macron dio esperanza a los libaneses, que miran al exterior en busca de una ayuda que saben que no van a conseguir en casa. El mandatario francés se dio un auténtico baño de masas
en la que fuera colonia francesa desde 1920 hasta el final de la Segunda Guerra Mundial y adelantó su intención de organizar una conferencia internacional para recaudar dinero y coordinar la ayuda.
Aumentan los casos
Aun en estado de shock por la brutalidad de las explosiones y sus consecuencias, los libaneses recibieron también la noticia de que el país alcanzó un número récord de infectados en un solo día por coronavirus con 255 casos. Líbano registraba hasta el momento 5.062 casos y 65 muertes por Covid-19 y venía experimentando un repunte que llevó a las autoridades a decretar nuevas restricciones durante la festividad del Eid.
