Un testigo de la explosión: «Beirut está muy destruida. Recomiendan abandonarla por los gases tóxicos»

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Publicados en las redes sociales, los vídeos que muestran la explosión que arrasó ayer Beirut resultan escalofriantes. En las imágenes, se aprecia cómo lo que parece un pequeño incendio se convierte en una onda expansiva que arrasa con todo lo que encuentra a su alrededor. Sujetando sus móviles, los autores de las grabaciones salen despedidos en casi todas ellas, tras ser golpeados de imprevisto. Mientras se investiga el origen de la tragedia, que ha provocado al menos 100 muertos y unos 4.000 heridos, comienzan a conocerse los primeros testimonios de las personas que la han tenido que padecer.

«Nuestro convento fue totalmente destruido. Estábamos en la celebración de la Eucaristía cuando se escuchó una explosión, y a partir de ahí comenzó todo el desastre. Tuvimos miedo e incertidumbre, porque no sabíamos qué pasaba, y se decía que podía ser un ataque. Al final, descubriamos que había sido una explosión», explica por teléfono Fray Marlon Méndez Pavón (Niquinohomo, Nicaragua, 1980), del convento de Tierra Santa de Beirut.

A un kilómetro del puerto, el convento ha sufrido innumerables daños, como también la iglesia de San José, de la que Fray Marlon envía imágenes a ABC. En esas fotografías, se contempla lo que ayer anunciaban los primeros teletipos enviados por las agencias: cristales reventados, grietas en los muros, techos derribados. Una destrucción que se extendió por la ciudad de manera inesperada y violenta, después de que en un almacén del puerto, donde se habían depositado toneladas de nitrato de amonio, saltara por los aires.

«La ciudad está muy destruida. Nos están recomendado dejar Beirut por los gases tóxicos que hay en el ambiente», añade el fraile.