La misión Tianwen-1, que toma su nombre de un antiguo poema chino, consta de un orbitador, un rover y un módulo de aterrizaje, y entre sus objetivos se encuentra recolectar muestras de nuestro vecino. La sonda utilizará un cohete Long March 5 y se espera que llegue a Marte en algún momento de febrero de 2021.
Las fechas se han elegido porque la Tierra y Marte solo se alinean en una posición óptima para los vuelos espaciales durante un período corto cada 26 meses. Estados Unidos ya ha retrasado la ventana de lanzamiento del Mars 2020 hasta en tres ocasiones debido a problemas técnicos, afirmando que, como tarde, se lanzaría el 15 de agosto; sin embargo, hace unos días confirmó que el lanzamiento podría tener lugar incluso más tarde de esta fecha.
Por su parte, China ha expandido enormemente su programa espacial en los últimos años para competir con EE. UU, Rusia y Europa. De hecho, en enero de 2019 se erigió como la primera potencia en aterrizar en el lado oculto de la Luna y poner sobre su superficie un rover, aunque su ambición es llevar al primer astronauta chino a nuestro satélite en breve. Además, la lunar Chang’e 5 se lanzará este año, y completará su propia estación espacial en 2022 después de que EE. UU. prohibiera a los astronautas chinos usar la Estación Espacial Internacional por considerar que podría estar comprometida la seguridad nacional del país.
La semana pasada, China también lanzó el satélite final en su sistema de navegación local Beidou, que compite con el sistema GPS de geolocalización ideado por Estados Unidos.