En un mensaje publicado en redes sociales, Borrell ha hecho saber que desde la UE «condenamos y rechazamos la expulsión de nuestra embajadora en Caracas. Tomaremos las medidas necesarias habituales de reciprocidad. Sólo una solución negociada entre Venezolanos permitirá al país de salir de su profunda crisis».
La decisión de expulsar al representante de la dictadura es un poco más compleja en el caso de la UE porque ha de ser decidida por unanimidad de todos los países miembros y finalmente debería ser aplicada por Bélgica, que es donde reside. Por ello, todavía es difícil anticipar cómo y cuándo esas medidas de respuesta serán adoptadas. En todo caso, la decisión de convocarlo hoy mismo para comunicarle el malestar que esa medida ha causado en la UE es el primer paso.
Portavoces comunitarios han insistido en que la UE sigue apostando por una solución «pacífica y política» para la salida de la crisis en Venezuela «a través de elecciones presidenciales y legislativas libres y creibles».
