Diversos presidentes regionales han manifestado su indignación por el comportamiento de ciudadanos que creen que la pandemia es cosa del pasado, tras la reapertura general de casi todas las actividades desde este lunes. Por ejemplo, el presidente de Véneto, Luca Zaia, ha expresado así su rabia: «Hemos visto todos docenas de fotos y víideos de los centros de nuestras ciudades con movida al aire libre. No tengo nada en contra de la fiesta, pero la prohibición de las reuniones y el uso de la mascarilla son la condición sine qua non, el salvavidas para la protección de los ciudadanos». En una plaza central de Padua tuvieron que presentarse los carabineros para aplacar el caos y la confusión.<blockquote class=»twitter-tweet»><p lang=»it» dir=»ltr»>Padova ieri sera <a href=»https://t.co/J7Ld2x8UKR»>pic.twitter.com/J7Ld2x8UKR</a></p>— ellis (@ellisjeje) <a href=»https://twitter.com/ellisjeje/status/1262720615515066368?ref_src=twsrc%5Etfw»>May 19, 2020</a></blockquote> <script async src=»https://platform.twitter.com/widgets.js» charset=»utf-8″></script>
«Respetemos los muertos»
Zaia, destacado líder de la Liga, ha amenazado con cerrar nuevamente todo si aumentan los contagios: «Es extraño y absurdo que un presidente de la región tenga que recordar todos los días la importancia de usar una mascarilla. Hago un llamamiento y respeto las reglas. Si veo un incremento de infectados, cerraremos los bares, los restaurantes, las playas y volveremos a encerrarnos en casa. Al menos tengamos respeto para las 1.800 personas que en Veneto perdieron la vida».
La amenaza de cerrar todo e imponer fuertes sanciones la hizo también el presidente de Campania, Vicenzo De Luca, especialmente crítico con la movida. De Luca teme que si el coronavirus se propaga en el sur, en particular en Campania, puede ser una catástrofe. Esta región, con casi seis millones de habitantes (cerca de un millón vive en Nápoles, la capital), tiene una densidad de población en algunas zonas de 1.500 habitantes por kilómetro cuadrado, la más alta de la UE. De ahí la preocupación del presidente De Luca para contener a toda costa la epidemia en su región.
Sube curva epidémica
Los datos en la tarde del martes no han sido alentadores, desde el punto de vista de los contagios. En las últimas horas se han registrado 813 nuevos infectados, casi el doble que ayer (451), subiendo así nuevamente la curva de la epidemia. El dato está condicionado en parte por los 462 nuevos casos registrados en Lombardía, que sigue siendo el foco más grave de la epidemia en Italia. También volvió a crecer el número de muertos: 162 en las últimas horas (ayer fueron 99). Los fallecidos son 32.169, desde el inicio de la epidemia, y los contagiados son 226.699, en total.
