A las 7:30 de la mañana la “yipeta” marca Land Cruiser, con placa 001 y pintada con los tres colores de la Bandera Nacional, seguida de una pequeña flota de vehículos, se estaciona en el parqueo subterráneo del palacio presidencial. La puerta del copiloto se abre y es el presidente Danilo Medina que se desmonta, con guantes y mascarillas, para empezar su jornada laboral en tiempos de coronavirus.
Asistido de los ministros Gustavo Montalvo y José Ramón Peralta, así como de sus colaboradores Carlos Pared Pérez y Robert de la Cru, inicia una jornada extendida que le lleva hasta la noche en la casa de gobierno.
Ante la gravedad de la situación del coronavirus, el presidente tiene poco espacio para el descanso y hasta para dedicarle tiempo a su familia.
“Es mucho trabajo y el presidente le da seguimiento personalmente a cada uno de los temas que presentan las comisiones en esta emergencia por el coronavirus que impacta a toda la sociedad dominicana”, dijo a Listín Diario el ministro Administrativo de la Presidencia.
La situación de emergencia nacional le ha hecho variar su rutina. Atrás han quedado las visitas sorpresas y los viajes en helicópteros a diferentes zonas del país.
A partir de las nueve de la mañana de cada día el jefe del Estado comienza a despachar “de manera directa y personal” los asuntos más urgentes relacionados con el curso del Covid-19 y el impacto que va dejando en la economía la enfermedad que hasta ayer, de acuerdo con los registros de Salud Pública, ya había cobrado 10 muertos y 488 infectados.
Peralta, uno de sus más cercanos colaboradores, dice que ante el cúmulo de los asuntos de Estado que tiene que despachar cada día “sobre todo de temas relacionados con el coronavirus”, el presidente solo tiene un pequeño espacio para el almuerzo que lo hace en el Palacio junto a sus funcionarios más cercanos.



