Durante el verano de 1974, Walter Flowers formaba parte del Comité Judicial de la Cámara Baja y tenía que decidir junto a sus colegas sobre el impeachment contra Richard Nixon. Aunque las evidencias eran más bien abrumadoras, nada estaba decidido. Todo dependía de una serie de republicanos moderados y demócratas conservadores, genuinamente indecisos.
Ante el dilema planteado por la saga de Watergate, Flowers perdió el sueño y se reencontró con una vieja úlcera de estómago. Por conveniencia electoral y por respeto a la institución de la Presidencia, el primer instinto de Flowers era respaldar a Nixon. Sin embargo, tanto el nivel de corrupción como el abuso de poder perpetrado por la Casa Blanca se lo ponían muy difícil.
En las deliberaciones televisadas del Comité Judicial, Walter Flowers desplegó una elocuencia por la que no era famoso: «Tenemos en la tradición de esta nación un marco de valores bien comprobado: libertad, justicia, mérito e integridad del individuo, responsabilidad individual. Nuestro problema ahora no es encontrar mejores valores, sino ser fieles a los que profesamos, y hacer que perduren en los tiempos modernos».
Cuando llegó el momento de votar, 6 republicanos y 21 demócratas se pronunciaron a favor del impeachment contra Nixon. Incluido Walter Flowers, que confesó: «Hay muchas personas en mi distrito que no estarán de acuerdo con mi voto aquí. Algunos dirán que les duele profundamente que vote por el juicio político. Puedo asegurarles que probablemente tengo suficiente dolor para ellos y para mí».
