Se ha referido además al antisemitismo que vuelve a pisar las calles alemanas y europeas y se ha comprometido con la protección de los derechos de los judíos que viven en Alemania y con su seguridad, agradeciendo a los representantes de las comunidades judías europeas y a los supervivientes de Auschwitz presentes en el acto «lo mucho que nos permiten aprender de ustedes».
La canciller alemana pronunciaba estas palabras después de haber depositado flores y guardado un minuto de silencio por las víctimas ante el muro en el que fueron fusilados miles de prisioneros. «Nunca sabremos cuál fue la crifra total de víctimas», ha reconocido, mencionando el aceptado 1,1 millón de personas y reiterando, como ha hecho en otras ocasiones, la «vergüenza» que empañará para siempre la historia de Alemania. Merkel se ha referido a Auschwitz y lo que representa como a la «quiebra de la civilización».
Su visita, la primera de un canciller alemán desde 1995, coincide con el auge del antisemitismo y la extrema derecha en Alemania y con la desaparición de los últimos testigos de los horrores de Auschwitz, lo cual complica la transmisión de la memoria. La canciller está acompañada por el primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki, por un superviviente de Auschwitz, Stanislaw Bartnikowski, de 87 años, que le ha servido de guía en la visita al campo y le ha ido relatando sus recuerdos personales en cada uno de los escenarios por los que pasaban, y por representantes de la comunidad judía. Bajo el brazo, Merkel llegaba con la concesión de 60 millones de euros a la Fundación Auschwitz-Birkenau para el mantenimiento del lugar donde fueron asesinados más de 1,1 millones de personas entre 1940 y 1945. La visita de la canciller, que nació nueve años después de la Segunda Guerra Mundial, tiene lugar poco antes de la conmemoración del 75º aniversario de la liberación de Auschwitz por el Ejército Rojo ruso, el 27 de enero de 1945, al que está invitado el rey Felipe VI.Esta tarde, la canciller visitará Birkenau, a tres kilómetros del campo principal, en particular la rampa donde eran «seleccionados» los deportados cuando descendían de los trenes de transporte de animales: los más jóvenes, los más ancianos y los más frágiles eran enviados directamente a la muerte. Allí reiterará que la «lucha contra el antisemitismo y contra toda forma de odio» es una de las prioridades de su gobierno e insistirá en la «determinación» de las autoridades para que la comunidad judía, en pleno crecimiento, se desarrolle plenamente en Alemania, después de que en octubre pasado un atentado fallido contra una sinagoga de Halle conmocionase al país. El autor, que mató a dos personas, es un joven seguidor de las tesis negacionistas del Holocausto.
