Esta semana, el Rey tuvo que nombrar a la liberal Sophie Wilmès como primera ministra en funciones porque el saliente, Charles Michel, debía dejar el puesto para ocupar el de Presidente del Consejo Europeo. Wilmès es la primera mujer que asume el cargo de primer ministro en Bélgica, aunque lo hace en circunstancias también inéditas porque aún estando en funciones tampoco está respaldada por ninguna mayoría parlamentaria y su margen de maniobra es mínimo.
La causa fundamental del bloqueo político de Bélgica es la posición preeminente de los independentistas flamencos, que en este momento representan la principal fuerza política del país y es imposible formar una mayoría sin su consentimiento. El Rey creía poder lograr un compromiso de los independentistas con la primera fuerza política en la parte francófona, los socialistas, que han sido tradicionalmente irreconciliables, pero ayer los dos partidos reiteraron que cinco meses después de las elecciones sus posiciones «están en las antípodas». Se espera que el Rey anuncie hoy que abre otro periodo de reflexión.
