Varias ONGs, la Organización de Estados Americanos (OEA), el Departamento de Estado de EE.UU., el senador republicano Marco Rubio, disidentes cubanos –dentro y fuera de la isla– y el propio Comité de la ONU contra la Desaparición Forzada han reclamado conocer la situación del coordinador de la plataforma Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) y expreso de conciencia del grupo de los 75 –estuvo encarcelado entre 2003 y 2011–.
Solo esta carta, facilitada por la ONG Prisoners Defenders, da fe de la situación que atraviesa actualmente el opositor. Una misiva que Ferrer hizo llegar a su esposa, y que posteriormente conoció su hermana Ana Belkis Ferrer, que defiende su autenticidad y alerta sobre el peligro al que se enfrenta José Daniel.
Análisis de un Perito en caligrafía
Ana prefiere no dar más datos sobre cómo salió y llegó la carta a la familia. «Si ya se han dado cuenta habrán incrementado la seguridad sobre él», explica a ABC en conversación telefónica desde Texas, donde vive. Frente aquellos que cuestionan la autenticidad de la misiva, ella asegura que conoce bien la letra de su hermano «pues desde que lo encarcelaron en 2003, en la Primavera Negra, él siempre se las ingenió para hacerme llegar algún escrito». En ellas, le relataba la situación en la que vivía: «Las amenazas, las torturas, las celdas de castigo, golpes, huelgas de hambre… Entonces hacía que me llamara alguien y también me hacia llegar notas», recuerda. Ferrer redactó muchas en las diferentes prisiones en las que estuvo. «Fui a muchos lugares a recoger escritos y denuncias de José Daniel».
Aunque ella no albergaba ninguna duda sobre la autenticidad de esta última carta, decidió contratar a un perito en caligrafía argentino, Fernando Andrés Asorey, que colabora con la policía federal de Argentina, quien ha verificado esa autenticidad. «Si el contenido de la carta hubiera sido otro, tal vez la hubiera puesto en duda pues en el régimen tienen expertos en imitar la letra y firma de mi hermano. Pero es acorde a las circunstancias». Algunos datos de ella desmienten que pueda pertenecer a una detencion anterior, pues también se ha analizado la tinta.
Fuertemente golpeado
Ferrer, una de las voces críticas con el régimen con mayor repercusión internacional, ha sido detenido de manera habitual. La anterior a esta fue el 8 de septiembre, en la que fue «fuertemente golpeado en la cabeza, en la garganta y en el abdomen. Esa golpiza la grabaron para que la pudieran ver los máximos representantes de la dictadura», señala su hermana. «Cuando le volvieron a detener el 1 de octubre no se había recuperado todavía. Tenía que comer sopa con cucharita». Ahora, asegura, que la situación es aún peor que en ocasiones anteriores:«Su vida corre grave peligro porque está sufriendo mil torturas, está encadenado». E insiste en que «sigue desaparecido porque lo han cambiado de prisión. Y según la persona que nos hizo llegar la nota, el lunes [de la semana pasada] José Daniel se puso tan mal se lo tuvieron que trasladar. Se supone que a algún hospital, pero no sabemos hacia dónde», admite.
«Cuando le volvieron a detener el 1 de octubre no se había recuperado todavía de la golpiza de la anterior detención. Tenía que comer sopa con cucharita»
Acostumbrada a recibir notas de su hermano cuando ha estado encarcelado, sostiene que el contenido de esta última es más alarmante. «José Daniel ha mandado una nota de auxilio. A mí me duele el alma, me duele el corazón porque la vida de mi hermano corre grave peligro», afirma mientras se le quiebra la voz y rompe en un ligero llanto. «Lo quieren asesinar. Si no logran consumar el crimen es por la presión internacional. Y aún así, con la presión, pidiendo fe de vida e información sobre los otros activistas de UNPACU desaparecidos –Fernando González Vaillant y José Pupo Chaveco–, no dejan que lo vean o se le escuche».
«Lo quieren asesinar. Si no logran consumar el crimen es por la presión internacional», afirma Ana Belkis
Frente a otras detenciones recientes, que han durado unas 72 horas, esta es extraordinariamente larga y opaca –al parecer el Gobierno cubano habría intentado fabricar pruebas falsas para acusarle de un delito común–. «José Daniel es una amenaza para la dictadura, que le teme por su activismo diario, pacífico y permanente. Y de una manera u otra quieren acabar con él».
