Uno de los logros del EI ha sido la internacionalización y simplificación de una yihad de tal forma que cualquier seguidor con un cuchillo o al volante de un camión se convierte en un «guerrero santo» del «califato». «Este es uno de los riesgos a los que nos enfrentamos, que algún simpatizante inspirado trate de vengar la muerte de Al Bagdadi por su cuenta influenciado por la maquinaria de propaganda del grupo», opina Luis de la Corte, profesor en la Universidad Autónoma de Madrid e investigador de temas de seguridad, para quien «en un plazo inmediato parece complicado un gran atentado porque eso requiere planificación. A esto hay que sumar la cantidad de información que se ha encontrado en casa del portavoz Abu Hassan al-Muhajir, lo que podría llevar al EI a priorizar la seguridad sobre la operatividad a corto plazo».
Expertos en seguridad consultados aseguran que la situación actual tiene semejanzas con la que se produjo en 2011 tras la muerte de Osama Bin Laden en Abbottabad, Pakistán, aunque ahora «lo positivo es la cantidad de información que se ha podido conseguir». Lo negativo es que el EI «intentará pegar fuerte».
Muerte del portavoz del EI
Abu Hassan al-Muhajir murió en una operación estadounidense realizada en Ain Al Baydah, cerca de Jarabulus, al norte de Siria, 24 horas después de la muerte del califa, según informó un alto cargo de las Fuerzas de Siria Democráticas (FDS), alianza kurdo árabe que combatió contra el EI con el apoyo de Estados Unidos. Esta zona se encuentra bajo el control de las facciones islamistas sirias que apoya Turquía y, según los kurdos, el portavoz y mano derecha del califa se encontraba allí para «encontrar una nueva casa» para el líder del grupo que «desde abril ya se encontraba en la provincia de Idlib».
Además de los kurdos de Siria, iraquíes y turcos también aseguran haber colaborado en materia de inteligencia con Estados Unidos. «Turquía compartió información antes de la operación que acabó con el líder del EI y por eso Trump agradeció a nuestro país el trabajo realizado durante su discurso», declaró el ministro de Exteriores, Mevlut Cavusoglu, sin aportar más detalles sobre la ayuda turca. Cavusoglu aseguró que su país, que durante los primeros años de la guerra en Siria abrió la frontera a los yihadistas llegados de todo el mundo para hacer la guerra santa contra el presidente sirio, Bashar Al Assad, ha «neutralizado» a 4.000 miembros del EI.
El EI no ha confirmado de momento la muerte de su máximo dirigente a través de sus medios habituales, pero no es la primera vez que se enfrenta a esta situación y en el pasado ya ha demostrado su capacidad de reponerse. Sea quien sea el elegido para suceder a Al Bagdadi, el grupo llevará el proceso en sigilo para garantizar su seguridad ya que en cuanto se difunda su nombre volverá a convertirse en el terrorista más buscado del planeta. La revista Newsweek publicó el nombre de Abdula Qardash, también conocido como Hajji Abdullah al-Afari, como uno de los grandes candidatos. Se trata de un ex oficial iraquí del Ejército de Sadam Husein, cercano al califa y que desde el verano está al frente de la sección de Asuntos Musulmanes de la organización.
