Un caso muy similar se produjo en agosto de 2015, cuando en el interior de un camión que viajaba por Austria se encontraron los cuerpos de 71 personas. Las víctimas, en las que figuraban 59 hombres, 8 mujeres y 4 niños, murieron asfixiadas. Los detenidos como responsables por los hechos fueron tres búlgaros, uno de ellos de origen libanés, y un afgano.
La mayor tragedia relacionada con el tráfico de inmigrantes en el Reino Unid se produjo en el año 2000, cuando se encontraron los cadáveres de 58 chinos en un contenedor del puerto de Dover. Las víctimas murieron asfixiadas. Dos de los desdichados viajeros sobrevivieron a la terrible travesía.
El conductor del camión de Dover, un joven británico de 33 años, fue condenado a 14 de cárcel. Su último punto de partida antes de llegar al Reino Unido fue el mismo que el que ahora se supone que hizo el contendor del camión con 39 muertos: salió del puerto de Zeebrugge, en Bélgica.
Un puerto conflictivo
No es la primera vez que se denuncian casos de tráfico humano desde el puerto belga de Zeebrugge. En 2015, el medio «The Brussels Times» informaba de que tres moldavos habían sido detenidos allí por tráfico de personas.
El medio «The Bulletin» informaba en 2016 de que siete inmigrantes iraníes habían llamado a la Policía para pedir auxilio desde dentro de un contenedor donde habían sido llevados por una red de tráfico humano. Habían realizado la advertencia porque temían quedarse sin oxígeno. Su destino era el Reino Unido.
