La derecha, a la que las encuestas le dan un 45 % de consenso –con el 40 % se obtiene la mayoría absoluta del parlamento, con la actual ley electoral-, pretendía emular las masivas concentraciones que llenaban de banderas rojas la plaza y los líderes de la izquierda gritaban: «¡Somos un millón!». Salvini se quedó lejos de esa cifra, pero se dio por satisfecho, porque la Liga dijo con orgullo: «¡Somos 200.000!». Según la policía municipal hubo 50.000 personas. De los tres líderes en el palco, el primero en tomar la palabra fue Silvio Berlusconi (83) de Forza Italia: «Estamos aquí para decir no al gobierno de los impuestos, de la burocracia, del justicialismo fuera de control. Estamos aquí para mandar a casa un gobierno no elegido por los italianos», dijo Berlusconi, quien aprovechó para atacar también a los jueces, cosa habitual en él: «Además de las cuatro izquierdas en el gobierno, hay una quinta izquierda formada por la magistratura que nunca ha dejado de hacer política».
Patriotismo y no a la inmigración
A continuación tomó la palabra Giorgia Meloni, líder de Hermanos de Italia, que fue presentada como una «combatiente por la libertad». Centró su discurso en el patriotismo y en el rechazo a la inmigración: «Esta Plaza de San Giovanni un tiempo era el símbolo de la izquierda, donde antes estaban las banderas rojas ahora ondean las banderas tricolores de Italia; es una señal de que han sido derrotados por la historia». Y sobre la inmigración se alineó con Salvini: «Construiremos un gobierno que dice que la inmigración ilegal no se puede hacer en Italia, no hay excusas: Sobre esto no se vuelve hacia atrás. Si sirven los muros se construyen los muros, si sirven los bloqueos navales, se montan los bloqueos».
Salvini: «Mandamos el Gobierno a casa»
Cerró la manifestación el ultraconservador Matteo Salvini, con la liturgia que a él le gusta presentarse como líder de la derecha: Acompañado por el aria «Nessun dorma» de la Turandot de Puccini («Vincerò»). «Esta no es una plaza de extremistas, sino de Italianos orgullosos de serlo», gritó Salvini. Sobre la inmigración, que fue el tema al que se dedicó especialmente en sus 14 meses de ministro, atacó duramente al ejecutivo: «En el gobierno tenemos gente con la manos manchadas de sangre», por haber consentido “más salidas y más muertos”. Concluyó expresando su esperanza en un pronto retorno al poder: «Nosotros volveremos pronto al gobierno, por la puerta principal, sin truco y sin engaño». El centro derecha gobierna en todas las regiones del norte y Salvini prometió que vencerán las elecciones en todas las regiones «para mandar este gobierno a casa».
Dentro de Forza Italia ha habido algunas discrepancias con la manifestación. Un sector no se siente identificado con el liderazgo ultraconservador de Mateo Salvini, expresando además su malestar por que se haya aceptado que a la concentración se haya sumado el grupo de extrema derecha y xenófobo CasaPound.
