Riad culpa a Irán de estar detrás de la incursión de artefactos voladores que bombardearon e incendiaron dos refinerías de Aramco el mes pasado, pero Teherán lo niega. En la conferencia de Moscú Putin reiteró en su alocución que Irán nada tuvo que ver con los ataques y se refirió a la «ausencia de pruebas reales». A su juicio, «fue una acción destructiva que ha tenido impacto en el mercado energético global, pero considero que aquellos que planificaron y perpetraron el ataque no lograron su objetivo».
Según el jefe del Kremlin, «hubo algunas fluctuaciones en el mercado energético y Arabia Saudí perdió la mitad de su bombeo, pero esto tuvo efecto sólo a corto plazo. Prácticamente una semana después los mercados se recuperaron (…) no tuvo el efecto esperado por aquellos que lo planificaron». Putin, que se reunió el martes en Armenia con el presidente iraní, Hasán Rohaní, declaró que éste le aseguró no tener nada que ver con los ataques. «No está relacionado con ello de ninguna manera», añadió y criticó que Washington continúe culpabilizando a Teherán.
Rusia mantiene tradicionalmente unas estrechas relaciones con Irán, pero ahora está en proceso de recomponerlas con Arabia Saudí, a donde Putin tiene previsto viajar este mes por segunda vez. Ya estuvo allí en 2007, siendo el primer mandatario ruso que viajaba al reino wahabí. Después, en 2017, el rey Salmán Bin Abdelaziz, fue el primer monarca saudí en la historia que visitaba Rusia.
