Las candidaturas rechazadas son las de de la socialista rumana Rovana Plumb (a la que se le atribuía la cartera de Transportes) y la del popular húngaro Laszlo Trocsanyi (Ampliación). Según el reglamento, todos los aspirantes a ser comisario europeo han de pasar primero por esta criba que determina si existe algún conflicto de intereses en su expediente y si puede o no ser corregido. Sin esta bedición por parte de la comisión Juri no pueden ir a la siguiente etapa que son las audiencias en las que el Parlamento evaluará sus competencias para ejercer la cartera que se le haya atribuido. Los otros 24 candidatos a comisario, incluyendo el español Josep Borrell, han sido considerados aptos para ser entrevistados mientras que el proceso correspondiente a los dos rechazados está oficialmente «suspendido» .
Sassoli ha devuelto el dictamen a la comisión Juri, porque según el reglamento tienen que decir claramente si hay posibilidades de que el candidato pueda resolver esta incompatibilidad o si se trata de un rechazo definitivo. Se entiende que Sassoli intentaba ganar tiempo para que la presidenta Von der Leyen prepare el terreno para pedir otros candidatos a estos dos países, aunque ello vaya a descuadrar el complejo calendario de las audiencias parlamentarias.
La candidatura de Plumb fue rechazada porque la representante rumana no llegó a disipar las sospechas sobre el origen y las condiciones de dos préstamos de unos 150.000 euros. En su intervención ante los miembros de la Comisión, calificada por una fuente parlamentaria como «muy floja», la dirigente rumana dijo que el partido socialista al que pertenece se había comprometido a pagar esa deuda. En cuanto al húngaro Trcsanyi, se le reprocha que el bufete de abogados que fundó antes de formar parte del gobierno del presidente Viktor Orban mantiene su nombre como referencia comercial.
El rechazo de Plumb, que actualmente era viceministra de asuntos europeos, se daba por supuesto desde que apareció su nombre. La decisión sobre el ex ministro de Justicia húngaro fue más inesperada, aunque se consideraba que tendría que pasar un tormentoso proceso en las audiencias. En esta situación de perplejidad por haber eliminado a dos candidatos, los diputados ni siquiera tuvieron energías para objetar la candidatura del polaco Janus Wojciechowski, propuesto como comisario de Agricultura, que tiene pendiente una investigación de la oficina antifraude (Olaf).
Después de haber pergeñado a primeros de semana una lista considerable de nombres cuya situación le parecía sospechosa, dentro de la comisión Juri los grandes grupos, el popular, el socialista y los liberales, habían pergeñado ayer una especie de pacto de no agresión respecto a sus candidatos más importantes, el actual comisario austriaco Johannes Hahn (PPE), el español Josep Borrell (socialista) y la francesa Syvie Goulard (liberal), cuyos problemas concretos se ventilarán en las comisiones sectoriales respectivas. Después de este incidente con los candidatos nominados por Rumanía y Hungría, este pacto parece ya papel mojado.
