Este plan de paz iraní, del cual no se hicieron públicos detalles, se conocerá en el mismo escenario en el que los saudíes intentarán mostrar al mundo pruebas concluyentes sobre el papel jugado por Irán en los ataques contra sus plantas petroleras. El ministro de Exteriores del reino, Adel al Jubeir, declaró a la cadena CNN que «responsabilizamos a Irán porque estos misiles y drones que fueron lanzados contra Arabia Saudí fueron fabricados y entregados por Irán» y advirtió que «lanzar un ataque desde su propio territorio, si ese fuera el caso, nos pondría en una categoría diferente. Sería considerado un acto de guerra».
La navegación en el Golfo es clave para la economía mundial porque por aquí sale cada día más del 30 por ciento de la producción mundial. Antes de los ataques sufridos por las instalaciones saudíes, seis súper petroleros fueron atacados durante el verano y hasta ahora no se ha podido aclarar la autoría de unos ataques de los que iraníes y saudíes se acusan mutuamente. Otro buque, el británico Stena Impero, permanece retenido por las autoridades de la República Islámica desde el 19 de julio bajo la acusación de «no respeto» del código marítimo internacional. Los medios locales especulan con su inminente liberación.
