El comité de Bioética, a favor de la legalización
El alto tribunal cuenta con un informe del Comité nacional para la bioética, el máximo organismo consultivo del gobierno sobre moral y ética, hecho público a finales de julio. El presidente del Comité de Bioética, el jurista Lorenzo D’ Avack, explicó que surgieron tres diferentes corrientes de opinión entre sus miembros: «Una netamente contraria, que reafirma la inviolabilidad de la vida. Una posición intermedia, que da la alerta sobre los riesgos de legislar sobre este tema y pide incrementar las curas paliativas. Y una tercera, con el mayor número de firmas, favorable a la legalización del suicidio asistido». El Comité aclaró que «El suicidio asistido no es la eutanasia». Trece de los miembros del Comité se mostraron favorables a la legalización del suicidio médicamente asistido, partiendo del presupuesto que el valor de la tutela de la vida esté equilibrado con otros bienes o valores constitucionalmente relevantes, como la autodeterminación del paciente y la dignidad de la persona. Frente a esta opinión, otros 11 miembros del Comité de Bioética observaron que no es legítimo decidir cuándo terminar la propia vida e interrumpir los sufrimientos. «La defensa de la vida debe ser afirmada como principio esencial en bioética», afirmaron. Esta es también la posición de la Iglesia católica, que se opone con firmeza al suicidio asistido.
Intervención del Papa
En vísperas de la prevista decisión del Tribunal Constitucional, el papa Francisco ha manifestado que «se puede y se debe rechazar la tentación de usar la medicina para cumplir una posible voluntad de muerte del enfermo, proporcionando asistencia al suicidio o causando directamente la muerte con la eutanasia». «Es importante que el médico no pierda de vista la singularidad de cualquier enfermo, con su dignidad y su fragilidad», añadió ayer Francisco, en el curso de una audiencia a 350 miembros de la Federación nacional de médicos y dentistas.
Hace unos días fue el presidente de la Conferencia episcopal italiana, el cardenal Gualtiero Bassetti, arzobispo de Perugia, el que afirmó que «no existe un derecho a la muerte», y solicitó que el Tribunal Constitucional conceda un tiempo suplementario al parlamento con el fin de que reanude el debate y legisle «para evitar que una sentencia del Constitucional produzca el desmantelamiento del delito de ayuda al suicidio».
El debate y la profunda división social sobre el tema está muy presente en los medios de comunicación, que recogen diversos artículos y opiniones a favor y en contra del suicidio asistido.
