El Gobierno norteamericano mantiene contactos con altos funcionarios del chavismo, a los que ha invitado a formar parte de la transición a la democracia siempre con la condición de que retiren el apoyo a Maduro y a su principal valedor, el régimen cubano. Entre esos jerarcas que Washington trata de sumar a la causa del cambio se encuentran Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, y Vladímir Padrino, ministro de Defensa.
En abril un pronunciamiento pacífico de la oposición democrática apoyado por EE.UU. intentó que Maduro abandonara Venezuela con destino a Cuba. La diplomacia norteamericana reveló posteriormente que había estado en contacto con altos mandos del chavismo, como el propio Padrino o el presidente del Tribunal Supremo, Maikel Moreno, pero varios de ellos se echaron atrás en el último momento.
Desde entonces, la Casa Blanca y la diplomacia norteamericana han intentado reanudar los contactos y sumar a ministros y generales a la causa que lidera el presidente encargado Juan Guaidó, con el objetivo a medio plazo de que haya elecciones libres en Venezuela, con la concurrencia del chavismo pero sin Maduro en las papeletas.
A pesar de las duras rondas de sanciones que han golpeado a altos mandos del chavismo, incluida la familia de Maduro, el embajador Abrams mantiene que este tiene todavía a su alcance una vía de salida: «No queremos juzgarle; no queremos perseguirle. Sólo queremos que deje el poder».
