El comandante Ihsan al Bayati, perteneciente a la comandancia de Operaciones de Saladino, comunicó que la detonación inicial provocó «una serie de explosiones en un depósito de armas» y causó dos muertos en las filas de las milicias progubernamentales y otros seis heridos, así como un incendio.
La semana pasada un suceso similar tuvo lugar en la base militar de Al Saqr, situada al sur de Bagdad y con presencia de la policía iraquí y de la Multitud Popular, y causó la muerte de un civil, además de 29 heridos.
El Gobierno iraquí ordenó entonces una investigación de lo ocurrido y, aunque el Ejecutivo aseguró que se trataba de un accidente, la gravedad y el efecto de las explosiones despertó las sospechas de una posible intervención externa. Israel, que ha acusado en el pasado a Irak de acumular armamento para usarlo en su contra en caso de una eventual guera con Irán, se ha erigido en Bagdad como el principal sospechoso del ataque, aunque no ha asumido responsabilidad alguna.
Balad, una de las bases iraquíes más grandes en el norte de Bagdad, se encuentra dentro de las fronteras administrativas de la provincia de Saladino, donde hay presencia de varios asesores militares estadounidenses pertenecientes a la coalición internacional antiyihadista.