La preocupación de las organizaciones humanitarias es evidente, tras la aprobación por el Senado italiano de la ley de seguridad, dirigida en especial contra sus barcos de rescate. «Difícil encontrar palabras para explicar a las personas a bordo que haberlas salvado tiene un precio: un millón de euros», ha escrito Open Arms en Twitter.
La situación se hace cada vez más complicada en el barco. Oscar Campos, fundador de la ONG catalana, ha pedido la intervención de la UE y afirma que las personas a bordo «tienen necesidad de asistencia psicológica y médica inmediata». Medios italianos, como el diario «La Repubblica», destacan que «España ni siquiera ha pedido a la Unión Europea una intervención para una solución compartida», aunque algunos alcaldes, como el de Valencia, han mostrado la disponibilidad para acoger algunos inmigrantes.
