La noche del 28 de julio, Elvira le envió un mensaje de texto a su hija disculpándose por la muerte de su hija, Teresa y para pedirle que fuera a su casa: «Discúlpame acabo de matar a tu hija». Media hora después, llegaron los agentes municipales y las unidades de emergencia para luego descubrir el cuerpo de la menor sobre un sillón cubierto con una manta. El primer reporte policial refiere que Teresa fue estrangulada y tenía más de seis horas de haber muerto. La abuela de la menor escapó y al día de hoy se encuentra prófuga al ser señalada como la presunta responsable del homicidio que ha consternado a la comunidad del pueblo.
La inocencia de Teresa fue cambiada por violencia, resultó ser víctima de maltrato infantil. Su abuela la golpeó durante años, el cuerpo de la menor presentó numerosas lesiones y quemaduras. Según los vecinos de la comunidad, las pocas veces que Teresa salía de su casa, era habitual verla vestida con una sudadera, un pañuelo y un gorro, dichas prendas cubrían la mayor parte de su piel y especialmente su cuello.
«Tenía marcas en el cuello, terminó por asfixiarla, una vez la quemó con agua hirviendo» declaró una vecina, quien más de una vez fue a denunciar a la abuela de la niña ante el DIF, el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia. Sin embargo, nunca fue posible quitarle la custodia a Elvira, quien para evitar que los vecinos se percataran del supuesto maltrato, cubrió su patio de numerosas rejas cubiertas con un plástico oscuro para evitar la visibilidad de sus vecinos, además amenazó a varios de sus vecinos que en caso de denunciarla huiría con la menor.
De acuerdo a los familiares de la niña, la pequeña acudía ocasionalmente al colegio, donde muchos de sus compañeros y vecinos aseguraron ante las autoridades haber visto las lesiones que tenía Teresa en su cara, brazos y abdomen. A mitad del curso escolar dejo de asistir, y sólo se le veía tres veces a la semana en la tienda cerca de su casa para comprar una cajetilla de tabaco para su abuela. Mucha gente sospechaba del maltrato debido a la manera que siempre iba vestida.
Los informes señalaron que Teresa vivía con su abuela desde que tenía dos años, ya que su madre no podía hacerse cargo de ella. Sin embargo, sufrió una infancia marcada por la violencia. Su profesora de primaria y varios compañeros de clase fueron testigos de las innumerables veces que la niña se presentaba golpeada a clase. «Ella venía toda tapada. Cuando le decíamos que tenía la carita toda marcada, nos respondía que la había aruñado su gato» dijo Rosario Medina, una de las vecinas de Elvira.
A los pocos días de la investigación y sin saber el paradero de su abuela, la policía entregó el cuerpo, el velorio fue organizado por los vecinos y no permitieron que su madre se acercara por haber descuidado de su propia hija.
De esta manera, los vecinos buscan justicia para la niña y piden que la Procuraduría General de Justicia ubique a la abuela de Teresa y una investigación por la omisión de la denuncia del maltrato de la menor por parte de los funcionarios del DIF.
