En Argentina la pandemia llega tarde pero llega. De momento, son menos de 300 contagiados y cuatro muertos. La enfermedad se suma a las de siempre, el dengue y la tuberculosis. El Gobierno tomó conciencia de la dimensión y gravedad del problema y, como el resto de los países de la región, con sus matices, confinó hace tiempo a la población. La mayor preocupación ahora es el futuro de las villas miserias y en especial, de la provincia de Buenos Aires. Los pobres no tienen presente y se les acelerará la ausencia de futuro porque el sistema sanitario es el que es. A Bolsonaro le puede pasar lo mismo o parecido con las favelas Por suerte, existen los gobernadores en Brasil.
En Perú, el presidente Vizcarra recupera respeto por su gestión de la crisis (dos muertos y algo más de trescientos contagiados). Algo similar le sucede a Jeanine Añez (ningún muerto y 27 tocados) que suspendió las elecciones del 3 de mayo donde el MAS de Evo Morales, iba en cabeza. En su caso, no hay mal que por bien no venga. Lo de Ecuador (15 muertos y 790 contagiados), es diferente. Lenín Moreno se desespera con los ricos de Guayaquil (concentra el mayor número de contagios), «Basta de irresponsabilidad», bramó.
Según la OMS, en las Américas, los muertos son 504 (con las horas varia el número) y el líder es Estados Unidos con… 415 fallecidos y 33.337 contagiados. Quizás, sólo quizás, un Boti para los estadounidenses sería un buen regalo.