Si la red social se ha mostrado incapaz de combatir este tipo de contenido, le ocurre lo mismo con la pornografía infantil. «The New York Times» publicó el domingo un reportaje en el que se señala que de los 18,4 millones de informes de abuso sexual infantil registrados durante 2018, 12 millones proceden de Facebook Messenger. Esto convierte al servicio de mensajería de la red social por antonomasia en el favorito de los pedófilos para compartir su contenido. Sin embargo, en base a sus políticas de privacidad, la plataforma está falta de armas para cambiar la situación. «Hay que diferenciar entre mensajería publica y privada. Si Facebook pudiese leer los mensajes privados que envían los usuarios, dicha acción podría tacharse de espionaje. Por eso permiten cifrarlos de extremo a extremo, para que ni ellos puedan leerlos», dice a este diario el jurista Borja Adsuara.
La red social lleva tiempo tratando de mejorar su imagen. Zuckerberg realizó un comunicado hace unos meses en el que afirmaba que pretendía mejorar la privacidad en Facebook Messenger. Algo que es bueno para los usuarios, pero que también favorece a los delincuentes que operan en la plataforma. «Es la Policía la que debe interceptar a los pedófilos antes de que lleguen a la plataforma. Suelen entrar en contacto con ellos a través de chats en otras páginas. Allí es donde deben detenerlos. En Facebook es más difícil», apunta Adsuara.
A pesar de que Facebook no tiene acceso a todo el contenido que se publica en la plataforma por vía privada, eso no implica que la compañía esté de brazos cruzados viendo como los delincuentes se aprovechan de su servicio. «El cifrado es una herramienta poderosa para la privacidad, pero eso incluye la privacidad de las personas que hacen cosas malas. Cuando miles de millones de personas usan un servicio para conectarse, algunos de ellos lo usarán mal para cosas realmente terribles como la explotación infantil, el terrorismo y la extorsión», afirmaba Zuckerberg a través del comunicado del pasado mes de marzo.
«Tenemos la responsabilidad de trabajar con las fuerzas del orden público y ayudar a prevenirlos siempre que podamos. Estamos trabajando para mejorar nuestra capacidad de identificar y detener a los malos actores en nuestras aplicaciones mediante la detección de patrones de actividad o por otros medios, incluso cuando no podemos ver el contenido de los mensajes, y continuaremos invirtiendo en este trabajo», concluyó el consejero delegado de la red social.
