Inevitables han sido los dardos al líder de la Liga, Matteo Salvini. El protagonismo de Renzi fue decisivo para que se formara una coalición de gobierno entre el Partido Democrático y el Movimiento 5 Estrellas, para evitar las elecciones generales inmediatas y que Salvini capitalizara el gran consenso que le daban las encuestas. «Cada vez que digo exministro, cuando hablo de Salvini, me siento aliviado», dijo Renzi.
El ex secretario del Partido Democrático explicó algunas de las razones que le han llevado a abandonar el partido en el que ha militado desde que se fundó en el 2007 hasta el pasado día 17, cuando anunció la fundación de «Italia viva»: «El PD ha dado demasiado poder a las corrientes. Se ha convertido en un lugar donde hacer carnets del partido era más importante que las ideas. No hemos logrado cambiarlo».
Su objetivo con «Italia viva» es «superar el modelo partidista del siglo XX, lo que es un tema complicadísimo en todo el mundo». Inevitablemente, a Renzi se le ha colgado el sambenito de ser poco creíble y de cierto transformismo, una característica de la política italiana. En la anterior legislatura, más de un tercio de los diputados y senadores –más de 300 sobre un total de 900- cambiaron de grupo parlamentario. «A día de hoy no existe ningún líder político que pueda decir que nunca cambió de idea», se justificó Renzi.
