Trump ha reconocido de forma pública que parte de esa llamada tuvo que ver con el que apunta a ser su gran rival político el año que viene, cuando se celebre su reelección: Joe Biden, el favorito entre los demócratas para conseguir la candidatura presidencial. Según varios medios estadounidenses, Trump buscaba presionar a Zelenski para que investigara trapos sucios del hijo de Biden, Hunter, que tuvo negocios en el país europeo.
El presidente estadounidense, sin embargo, negó ayer que hubiera nada sospechoso en la llamada. A media tarde, cuando los rumores crecían sobre la posibilidad de que Nancy Pelosi, la lider demócrata en la Cámara de Representantes, declarara el comienzo de un «impeachment», Trump anunció que desvelaría hoy el contenido de la llamada.
«Ahora mismo estoy en Naciones Unidas representando a nuestro país, pero he autorizado la divulgación para mañana de mi conversación telefónica con el presidente Zelenski de Ucrania de forma completa, totalmente desclasificada y sin partes redactadas», dijo en un mensaje a través de Twitter. «Veréis que es una llamada amistosa y totalmente apropiada. Sin presiones, y, a diferencia de Joe Biden y su hijo, sin dar una cosa por otra», dijo en referencia a una acusación del equipo de Trump, de momento sin pruebas, de que Biden presionó a la fiscalía ucraniana para evitar el procesamiento de su hijo.
La gravedad de la llamada se hizo ayer más evidente cuando «The Washington Post» publicó que Trump había instruido a su jefe de Gabinete, Mick Mulvaney, para que congelara la entrega de casi 400 millones de dólares en ayuda militar a Ucrania una semana antes de la llamada.
Ayer, desde Nueva York, Trump reconoció que bloqueó esos fondos y lo justificó en que otros países europeos no estaban cumpliendo con sus obligaciones de ayuda militar a Ucrania. «Es un sinsentido», dijo Trump a los periodistas. «Cuando veáis la transcripción, veréis que la llamada fue perfecta, no pudo ser mejor».
