Google utiliza superordenadores de la NASA como puntos de referencia para sus experimentos de supremacía. Según Financial Times, el procesador cuántico del famoso buscador pudo realizar un cálculo en tres minutos y 20 segundos que a la supercomputadora más avanzada del mundo, conocida como Summit, le llevaría alrededor de 10.000 años. El experimento supondría «el primer cálculo que solo se puede realizar en un procesador cuántico».
A principios de la década de 1980, Richard Feynman propuso que una computadora cuántica sería una herramienta eficaz y mucho más barata para resolver problemas en física y química. En el artículo, los investigadores aseguran haber hecho realidad ese sueño de la física: «Nuestro experimento marca un hito hacia la computación cuántica a gran escala: la supremacía cuántica». Y añaden: «Al alcanzar este hito, mostramos que la aceleración cuántica se puede lograr en un sistema del mundo real y no está impedida por ninguna ley física oculta».
Como explica en MIT Technology Review, los ordenadores cuánticos son tan potentes porque aprovechan los bits cuánticos o qubits. A diferencia de los bits clásicos, que representan un 1 o un 0 , los qubits pueden estar en una especie de combinación de ambos al mismo tiempo. Gracias a otros fenómenos cuánticos, estas máquinas pueden procesar grandes cantidades de datos en paralelo que las convencionales tienen que procesar de forma secuencial.
El logro de la compañía de California sería algo fantástico. Will Oliver, profesor de MIT y especialista cuántico, compara ese hito informático con lo que supuso el primer vuelo de los hermanos Wright para la aviación. Además, el inmenso poder de procesamiento podría ayudar a los investigadores y las empresas a descubrir nuevos medicamentos y materiales, crear cadenas de suministro más eficientes y potenciar la inteligencia artificial y el aprendizaje automático.
Un solo ordenador cuántico equivale a un número gigantesco de ordenadores convencionales, pero esto no significa que vayan a sustituirlos. Dario Gil, de IBM y también experto en el mundo cuántico, dice a la revista del MIT que ambos tipos de ordenadores «trabajarán en concierto, ya que cada uno tiene sus puntos fuertes». Muchos problemas seguirán necesitando de las computadoras clásicas para ser resueltos. Precisamente hace unos pocos días, la compañía anunció que ya tiene listo un nuevo ordenador cuántico con propósito comercial con una capacidad de 53 qubits.
La computación cuántica todavía tiene que resolver un buen número de problemas. Las máquinas son propensas a sufrir pequeñas perturbaciones que pueden modificar la información y falsear el resultado del cálculo. Incluso el más mínimo cambio de temperatura, o una pequeña vibración, puede destruir el delicado estado de los qubits. Los errores se pueden propagar rápidamente y desestabilizar el ordenador. Los investigadores trabajan para hacer que estas máquinas sean más fiables y sencillas. Aunque algunas ya están disponibles a través de la nube informática, todavía podrían pasar muchos años, probablemente décadas, antes de que estén ampliamente disponibles.
