«Si recibo de ustedes, ciudadanos de Israel, un claro mandato hoy declaro mi intención de aplicar, con un futuro gobierno, la soberanía de Israel sobre el valle de Jordán y la parte norte del mar Muerto», declaró el líder conservador, que también se mostró dispuesto a aprovechar la «oportunidad histórica y única de aplicar nuestra soberanía sobre nuestras colonias en Judea y Samaria, y en otros lugares claves para nuestra seguridad, nuestro patrimonio y nuestro futuro». Netanyahu tiene claro su plan, pero para llevarlo a cabo deberá primero ganar las elecciones, ser capaz de formar gobierno y, por último, esperar a la publicación del «plan del siglo», que Donald Trump tiene previsto revelar tras la celebración de los comicios.
Pese a que la oposición tachó el anuncio de «electoralista», el líder del Likud aseguró que su anuncio es el fruto cosechado tras llevar a cabo importantes «esfuerzos diplomáticos». Esta sería la tercera anexión realizada por los israelíes, que aplicaron esta estrategia que viola el derecho internacional con Jerusalén Este, en 1980, y los Altos del Golán, en 1981. El Valle del Jordán supone un treinta por ciento de la superficie de Cisjordania y supondría un golpe definitivo contra la solución de los dos estados, uno israelí y otro palestino, en la que trabaja la comunidad internacional desde hace décadas.
Condena palestina
El primer ministro palestino, Mohamed Shtayeh, acusó a Netanyahu de ser «un destructor del proceso de paz» y el secretario general de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Saeb Erekat, calificó de «manifiestamente ilegal» este plan que «se suma a la larga historia de violaciones del derecho internacional por parte de Israel». El jefe de la diplomacia jordana, Ayman Safadi, también
reaccionó a las palabras de Netanyahu
y advirtió que la anexión
«llevaría a toda la región a la violencia».
Tras el anuncio televisado sobre la anexión, Netanyahu se desplazó a Ashdod, cerca de la frontera con Gaza, para realizar un acto de campaña, pero su intervención terminó de forma abrupta ya que l
os guardaespaldas le tuvieron que sacar del escenario cuando empezaron a sonar las alarmas antimisiles. Los medios israelíes mostraron las imágenes del momento y, aunque finalmente no impactó proyectil alguno, aseguraron que el primer ministro fue llevado a un refugio donde estuvo a salvo.
