China proyecta su influencia autoritaria

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Con rumbo fijo, sin disimulos y de la mano de su poderío económico y diplomático, China pone los cimientos para su futura hegemonía. Una ambición global que recibió el impulso definitivo con la llegada de Xi Jinping al poder, en 2013, y una vez que la sociedad china disfruta ya de una moderada prosperidad que se antojaba inimaginable al iniciar su tránsito hacia el capitalismo rojo hace ya más de cuatro décadas. Sepultada para siempre queda la célebre alocución de Deng Xiao Ping ante la ONU en 1974, en la que advertía: «China no es una superpotencia, ni aspira a serlo nunca».

Desde entonces y, en gran medida, gracias a la contribución esencial del mundo occidental, que entregó a Pekín millonarias… Ver Más