La marcha ha sido promovida por organizaciones ecologistas, aunque han estado también presentes individuos vinculados a los «chalecos amarillos» y al ámbito del nacionalismo radical vasco. Los manifestantes portaban decenas de marcos con la fotografía del presidente francés boca abajo como protesta por su supuesta inacción ante el cambio climático. En algunos compases de la travesía han llegado a reclamar la dimisión de Macron.
Previsores, los gerentes de muchos comercios del centro de Bayona han decidido no solo cerrar, sino asegurar con portones de madera sus comercios. Sin embargo, la marcha ha sorprendido a algunas cafeterías y bares cuyos camareros se han visto obligados a recoger sus terrazas en cuestión de segundos. Los manifestantes han concluido su marcha en los alrededores de la iglesia de Saint André, donde justo en ese momento se celebraba la misa de domingo.
En este mismo enclave se produjeron la tarde de ayer incidentes entre la Policía francesa y un grupo amplio de radicales que tuvieron que ser retirados con gases lacrimógenos. En contraste con lo acontecido el sábado, la manifestación de esta mañana ha transcurrido con total normalidad. De hecho, prácticamente no ha sido necesaria la presencia policial, aunque varios furgones con antidisturbios aguardaban en las proximidades del Ayuntamiento de Bayona.