Esquema del cinturón de Kuiper y, a la derecha, el esquema del Sistema Solar con la nube de Oort rodeándole y el cinturón de Kuiper en su interior
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ESA
El misterio de sus orígenes se debe a que las simulaciones por ordenador -uno de los métodos más usuales para desentrañar el pasado- son contradictorias. Se ha probado que algunos procesos por los que se formó la nube de Oort duraron solo unos pocos años; pero otros se produjeron en miles de millones de años. Entonces, ¿qué ocurrió en realidad? «Si quieres calcular la secuencia completa de lo que pasó en la nube -afirma astrónomo y experto en simulación Simon Portegies Zwart-, quedarás irremediablemente atascado. Por eso, hasta ahora, solo se simulaban eventos separados».
Los investigadores de Leiden partieron de estos fenómenos distintos, como en estudios anteriores, pero introduciendo una novedad: conectando los puntos entre sí. Por ejemplo, utilizaron el resultado final del primer cálculo como punto de partida para el siguiente. Así, descubrieron que se podía crear el génesis completo de la nube de Oort.
La historia es la siguiente: según confirman estas nuevas simulaciones, la nube de Oort se formó con los restos del disco protoplanetario de gas y escombros del Sistema Solar, que emergió ahce unos 4.600 millones de años. Pero los objetos parecidos a cometas que moran en su interior provienen de dos lugares: algunos de cerca, concretamente de los escombros de los planetas gigantes que salieron fuera del Sistema Solar -los mismos que forman el cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter, pero con el recorrido contrario-; y una segunda fuente que, según los astrónomos de Leiden, proviene de otras estrellas cercanas. Cuando acababa de nacer el Sol, había alrededor de mil estrellas más en las cercanías. La nube de Oort pudo haber capturado cometas que originalmente pertenecían a esas otras estrellas.
«Con estos nuevos cálculos, mostramos que la nube de Oort surgió de una especie de conspiración cósmica -afirma Portegies Zwart- en la que las estrellas, los planetas y la Vía Láctea, todos cercanos, juegan su propio papel. Cada uno de los procesos individuales por sí solo no sería capaz de explicar la nube de Oort. Realmente necesitas la interacción y la coreografía correcta de todos los procesos juntos. Pero, aunque se formó de manera complicada, probablemente no es única en su especie».