Nunca antes se había permitido un presidente del Banco Central Europeo expresar su opinión personal sobre un líder político. La rigidez de la corrección en la institución está justificada porque cualquier guiño o sugerencia mueve montañas financieras y políticas ajenas a sus competencias. Pero el pasado jueves, Christine Lagarde no tuvo reparos en responder a una desacostumbrada pregunta sobre la recién designada candidata electoral de Los Verdes alemanes de cara a las elecciones generales que tendrán lugar en septiembre en este país. En lugar de lo previsible, que era recordar que como presidenta del Banco Central Europeo no tiene derecho a hacer comentarios políticos sobre ninguno de los países del euro y esquivar la cuestión, Lagarde sonrió y mostró sin… Ver Más
