En la última jornada se ha registrado la muerte de otras doce personas, de acuerdo a datos del colectivo, que ha cifrado en 2.906 los detenidos, imputados o condenados desde que se llevó a cabo el golpe de Estado el pasado 1 de febrero, si bien este miércoles se ha liberado a más de 600 personas. El número de víctimas documentado por la AAPP es muy superior al que reconoce la junta militar, cuyo portavoz, el general Zaw Min Tun, ha dicho que son 164 los fallecidos «en disturbios, durante los cuales se cometieron incendios provocados y actos de vandalismo y violencia».
Pese a la represión, el pueblo birmano se mantiene en pie con sus protestas, que este miércoles se han materializado en una «manifestación silenciosa» por la que se han cerrado negocios y muchos se han quedado en casa en distintas ciudades del país, informa el medio independiente ‘The Irrawaddy’. En los últimos días, el régimen ha ordenado la reapertura de negocios, que habían cerrado, por la fuerza y ha recurrido al trabajo forzoso para despejar las barricadas levantadas por manifestantes en las carreteras. Frente a ello y declaraciones de la junta militar que aludían a una situación de «normalidad» en el país, los manifestantes han optado por una huelga silenciosa para demostrar que no es así.
En medio de esta nueva jornada de protestas, familiares de fallecidos en la ciudad de Mandalay, la segunda más grande del país, han denunciado ante los medios que las fuerzas de seguridad de la junta están intentando hacerse con los cuerpos.
