Aún así, desde la NASA se muestran muy optimistas: «Los datos que nos llegan hasta ahora confirman que todo va según lo esperado. La nave está lista y el equipo también. Todo el trabajo una década se va a poner a prueba en este aterrizaje», explicaba en una rueda de prensa online este miércoles Matt Wallace, director adjunto de la misión ‘Mars 2020’. Detrás queda un viaje de 470 millones de kilómetros y casi siete meses de duración. Y el éxito de las sondas china y emiratí, que conseguían sus objetivos de encaramarse a la órbita marciana hace apenas unos días, marcando el principio de lo que han sido días históricos en la exploración espacial. Ahora, la NASA está llamada a poner la guinda del pastel a un febrero histórico y la antesala de toda una nueva ciencia que quién sabe qué nuevos secretos nos revelará de nuestro vecino cósmico.
«Los informes indican un clima favorable para las operaciones», explicaba por su parte Al Chen, ingeniero de entrada, descenso y aterrizaje del JPL de la NASA. «Los cielos parecen estar claros, pero eso no nos garantiza el éxito». En efecto, se trata de una maniobra complicada: entrará en la atmósfera marciana a unos 20.000 kilómetros por hora y, en menos de siete minutos, la sonda tendrá que frenar hasta los 2,7 kilómetros por hora. Y todo ello superando temperaturas de 1.300 grados y las características de un mundo bastante desconocido. «Es muy difícil dar un porcentaje concreto de probabilidades de éxito -indicaba Wallace-, porque intervienen muchos factores y hay muchas cosas que aún no entendemos de Marte».
Fases del aterrizaje del ‘Perseverance’ en Marte
–
NASA
Experiencias y pandemias
Sin embargo, el ‘Perseverance’ cuenta con algo que no tenían sus predecesores: más experiencia que nunca. Todo lo aprendido con los anteriores rover se aprovechará para este nuevo hito. «Ningún aterrizaje en Marte está garantizado, pero nos hemos estado preparando una década para poner las ruedas de este rover en la superficie de Marte y ponernos manos a la obra», afirmaba Jennifer Trosper, subdirectora de proyectos de la misión en JPL. Sin embargo, los ponentes resaltaban que sí que había habido una cuestión con la que nadie contó al principio. Una pandemia. «Es cierto que la crisis por el covid-19 nos ha obligado a trabajar de forma diferente a lo que estábamos acostumbrados, pero el equipo ha hecho un enorme esfuerzo y esperamos que todo salga a la perfección», apuntaba Wallace.
«Esto no es el final de la misión, tan solo es el principio», aseveraba por su parte Trosper, que explicaba que unas horas después del aterrizaje, si todo va bien, llegarían las primeras imágenes desde el ‘Perseverance’ en su nuevo hogar, donde intentará encontrar restos de antigua vida. Pero, ¿y si no encuentra nada? La directora de la División de Ciencias Planetarias de las Misiones Científicas de la NASA, Lori Glazer, sentenciaba: «Eso no significa que no haya huellas de vida en otros sitios de Marte, o incluso en otros planetas, por lo que tendremos que trabajar más duro aún para encontrarlos. Y, en el caso de que confirmemos este punto, todavía el planeta rojo nos puede dar muchas claves sobre los orígenes del universo y sobre nosotros mismos». Se acercan tiempos interesantes, sin duda.
